La altura de la torre, de 1,049 pies y 100 pisos, la convierte en un hito en el horizonte de Miami. Sus cubos, que rotan y se desplazan a medida que ascienden, crean una silueta llamativa contra el horizonte de la ciudad.
La fachada de vidrio reflectante del edificio es un elemento central de su atractivo visual, capturando y reflejando el cielo y la luz cambiante a lo largo del día, lo que añade una cualidad dinámica y siempre cambiante a la estructura.
Esto crea una interacción impresionante entre el edificio y su entorno, mejorando su presencia arquitectónica.